(C506) Cuentos Cortos: Kyonetsu el renacer “La Espada del Sueño”

Ayudanos a continuar generando contenidos buenos y originales, compartiendo nuestro trabajo

Años de guerras se sucedieron entre la Coalición y los rebeldes de Masanori, en estas cruentas luchas los mercenarios y el hacendado lucharon hombro con hombro; y el honor y el respeto prevaleció entre ellos.

En uno de estos enfrentamientos, la Coalición tomó gran venganza asesinando al primogénito del Señor Masanori… esto aconteció en una noche de verano en la que los mosquetes y los gritos silenciaron el sonido hipnótico de las cigarras, una incursión armada sorpresiva al Castillo de las Magnolias, se trataba de un ataque cobarde que también cobró la vida de su esposa.

El dolor de tal pérdida infundió al poderoso terrateniente una obsesión enfermiza y consumido por la tristeza y la ira, se asoció con ciertos hechiceros para invocar al más allá en un intento desesperado para devolver la vida de sus seres amados, una hazaña difícil de realizar.

Así en una joven noche en lo profundo de un antiguo bosque, se lleva a cabo un rito. Seis brujos rodean una pila de rocas, repiten cánticos ceremoniales ancestrales, el Señor Masanori les acompaña, llevando una antorcha, lo acompaña Osamu su segundo al mando después de la muerte del hijo, mientras los monjes oran, Osamu y Masanori les alumbran con las antorchas.

A poca distancia un espía les sigue, las sombras vespertinas lo ocultan entre el enramado del bosque, lleva en el hombro a una lechuza parda, de ojos amarillos y garras negras. Observa el rito desde lejos mientras escribe una nota, que luego coloca en la pata del ave y la libera con el mensaje, hacia un destino antes establecido.

Las horas pasaron… en determinado momento, los oradores solicitan a Masanori ciertas ofrendas necesarias para el ritual, se trataba de un velo de seda blanco y un peto escamado, con tres orificios de mosquete y un corte transversal, estos objetos fueron recogidos y guardados con respeto y pertenecían a su esposa e hijo respectivamente. Los monjes colocan los sacrificios sobre la estructura de piedras y continúan las consagraciones.

Para ese momento la lechuza parda de ojos amarillos había llegado a su destino, el Palacio de las Flores… en donde Daichi la recibe, lee la nota y ordena convocar a los brujos de su orden. Daichi se había preparado para esta invocación que realizaba Masanori en un bosque lejano. Además sabía que en poco tiempo el rebelde gobernante caería presa de la desesperación por el dolor… e iba a usar ese dolor para obligar a la destrucción total del rebelde Masanori; y lograr así la dominación absoluta de la región de Kyukoku.

Daichi conocía muy bien las artes obscuras, nació con ellas, desde su infancia las practicó con su padre. Con el tiempo fue conocido como un gran hechicero dentro de su grupo. La muerte de su padre le brindó más poder en el Clan de los obscuros; sin embargo otros gobernaban el Clan, se hacen llamar “Los constituyentes” y son la base sobre la que se sustenta La Coalición, dentro de este círculo interno, Daichi sigue siendo un segundón, pero eso cambiaría si su plan se realiza. Sabe bien que el rito de Masanori no funcionará sin un sacrificio humano, algo a lo que Masanori se negó, en cambio él, no tenía ningún problema con eso.

Después de pasados algunos minutos, dos guardias traen a una joven doncella tirándola de los brazos y la postran ante Daichi, la joven solloza y suplica por su vida, ella sabe que su suerte está echada, lo que no sabe es que su vitalidad, esa viveza juvenil, será dada a cambio de otra vida, una perteneciente a un ser maligno y perverso. Un sacrificio de sangre, una hecatombe con la que Daichi esperaba obtener el poder absoluto sobre La Coalición, según sus elucubraciones, él dominaría a este ser y lo utilizaría como su perro de ataque… que equivocado estaba.

La luna ahora se encuentra casi en el centro de la bóveda celeste, en ese instante, en medio del silencio nocturno, se escucha el tremor de un insospechado sismo, que comienza a tumbar odres y demás enseres, las paredes de madera y papel de las casas se sacuden violentamente y las personas salen de ellas presurosamente, entre gritos de terror y llanto de infantes aterrorizados.

En el bosque, los monjes de Masanori rezan raudos sus cánticos místicos, la pila de rocas también cae al suelo y de pronto, se escucha un gemir terrible saliendo de la tierra, una niebla espesa cubre todo el bosque, los mojes rezan con más ímpetu, Masanori y Osamu se miran desconcertados.

A gran distancia del antiguo bosque, en una ancestral caverna horadada por la naturaleza y que se encuentra, como si fuera un maligno destino, bajo el mismo Palacio de las Flores, también se escucha aquel terrible gemido, allí, en una obscuridad profunda, se llevan a cabo actos impíos.

Daichi y sus santos monjes conducen a la joven, que ahora se comporta como una sosegada y resignada víctima, al centro de la mencionada estancia cavernosa, allí, una antigua mesa de piedra fría espera a su víctima…aquella damisela había sido drogada y preparada para el sacrificio, así que no hubo mucha resistencia de su parte. Súbitamente, el sismo cesó, pero el gemido espantoso de ultratumba permanecía y parecía venir de todos lados. La joven ya había sido colocada sobre la mesa, balbuceando algunas palabras en su ensueño de opio inducido, para hacer más fácil la labor.

Daichi toma una daga larga y con una frialdad y habilidad pasmosa corta el cuello de la joven, un grito casi inaudible y un breve pataleo le siguen a un flujo de sangre que cae rápidamente al piso, formando un charco. El gemido demoníaco no cesa y cada vez se vuelve más agudo, al punto en que la sangre del piso comenzó a vibrar.

Lo que sucede a continuación no puede ser considerado menos que inexplicable para una mente coherente … y es que… como si se tratase de una escena que está siendo retrocedida ante los ojos por algún tipo de magia infernal… la sangre derramada, volvía a la herida de donde había manado… aquel flujo sanguíneo se introducía de nuevo por el traumatismo abierto, mientras que la damisela se sacudía violentamente sobre la monolítica mesa.

De pronto aquella caverna se llenó de gritos espantosos y de sombras malignas que atormentaban el espíritu de los presentes, uno de los monjes, sin mediar palabra, se levantó y tomó la daga larga de los sacrificios, y sin más, se degolló a sí mismo, cayendo al suelo en el acto; sin embargo, no murió tan raudamente como hubiera deseado, sino que estuvo allí convulsionante algún tiempo, aún así nadie lo notó, ya estaban ocupados lidiando con sus propias pesadillas y gritaban como niñas. Conforme la sangre era absorbida de nuevo, el gemido desaparecía también. Daichi y los monjes permanecían con sus ojos desencajados temblando y sollozando, aglomerados en un grupo tembloroso al lado de la mesa, luego un silencio sepulcral.

Cuando al fin reaccionaron, notaron que la joven, quien se suponía debía haber muerto, ahora estaba sentada en la mesa, observándolos. Se trataba de una hermosa chica, de ojos negros y grandes. A primera vista su inocencia era evidente, pero en esa joven, se concentraba la maldad encarnada. De la herida en el cuello no quedó rastro, sonreía complacida y veía el cuerpo aún tibio y convulsionante del monje suicida, luego se levantó de la mesa levitando y se posó delante del grupo de monjes temerosos. Daichi se levantó queriendo asumir una postura más decorosa, la joven con una voz inusitadamente dulce le dice:

-¿Tú eres quien me ha devuelto a la vida?

Daichi está confundido, no entiende qué salió mal…. Esa hermosa joven no puede ser…

La joven ríe con un aire de malicia…

-No importa sé que eres tú- dice condescendiente mientras mira a los otros monjes, quienes también opinan que algo salió mal.

Sé lo que piensan pero ahora tengo hambre, así que me presentaré -dijo ella-

Mi nombre es Kyonetsu emperador del reino inferior.

Aquellas palabras dichas por la graciosa adolescente no hicieron más que provocar la risa de los santos mojes, que ya se habían repuesto de su llorosa pesadilla y se mostraban orgullosos ante la “inocente” damisela. De pronto sus dulces ojos, negros y grandes se tornaron rojos y maliciosos.

Creo que quieren pruebas -dijo-

Inesperadamente aquel gemido maldito empezó a llenar la caverna de nuevo… pero esta vez, el cuerpo de la joven comenzó a transmutarse en una bestia gigantesca de unos dos metros de altura, con garras inmensas, ojos rojos y unos colmillos que sobresalían de una boca desagradable, ese engendro definitivamente no se parecía en nada a una joven doncella, su cuerpo en realidad no era el de una fémina; y es que en realidad Kyonetsu no lo era, sino que verdaderamente era el Emperador del Reino Inferior, un demonio muy antiguo conocido como el destructor de mundos, despiadado rey de los seres más impuros.

Con una velocidad desconcertante, tomó a uno de los santos monjes y le destrozó el gollete de una mordida, la mitad de su cuello desapareció, mientras la cabeza colgaba de las comisuras nauseabundas del monstruo, luego bebió su sangre como si fuese agua. Los otros monjes huyeron de la cueva con un griterío espantoso, Daichi, agazapado a un lado, está demasiado atemorizado para reaccionar, quizás se percató de su desacierto y el terror lo consumió… aquel engendro era algo incontrolable.

Efectivamente sus pensamientos fueron proféticos.

A Kyonetsu este cuerpo de doncella le traería muchas ventajas, él lo sabía, él lo quería… con aquella apariencia le era más fácil dominar, no solo por medio de la fuerza sino también por medio del corazón débil de los hombres, para lograr subyugar la voluntad de miles.

Luego de esclavizar a Daichi y a los jefes del clan, el demonio Kyonetsu en su apariencia femenina se dedicó a ser una suerte de vocera de la Coalición, al poco tiempo se empezaron a organizar desfiles en su nombre y las concurrencias comenzaron a adorarla, su elocuencia les hechizaba y su belleza les enamoraba, se presentaba dulce y condescendiente ante el público, las poblaciones se embelesaron de tal forma con ella, que le entregaban a sus hijos a la Coalición, para que esta les entrenara como soldados, algunos terminaban siéndolo, otros, terminaban en las granjas que le servían de alimento a la bestia, quien siempre estaba hambrienta.

Para Masanori, Osamu y los demás aquella noche del rito en el bosque, no sucedió nada más que el gemido endiablado; que ya de por sí era bastante aterrador… y la sacudida sísmica, algo muy normal en aquellas tierras. Se retiraron desanimados pensando que los sacrificios no habían sido suficientes. Masanori se recriminaba no haber tenido el valor de sacrificar otras vidas a cambio; y se lamentaba de su cobardía furioso consigo mismo.

En lo que respecta a Masanori él nunca conoció a la joven Kyonetsu, en los dos encuentros que tuvieron unicamente se enfrentó a la bestia y a los ejércitos de ambos bandos. En el primero de estos combates Osamu murió y Masanori y los seis apenas escaparon con vida…

El demonio Kyonetsu destruía villas y pueblos enteros, los ciudadanos ignorantes de la realidad le pedían protección a la dulce damisela a quien llamaban “La dama del cielo” por su trato suave y gentil, ella, apostando algunos guardias aquí o enviando pequeños escuadrones a fantasiosas escaramuzas, en lejanos territorios por allá, daba la impresión de bienestar. Sin embargo todo era una farsa, mentiras concebidas para engañar a los habitantes, y de igual manera las muertes continuaban y los rumores del demonio destructor de mundos se esparcían entre la gente.

Y así como el destino lo dicta, al poco tiempo, los rebeldes de Masanori y el demonio Kyonetsu se enfrentaron de nuevo en infernal combate, allí, en un campo asolado por el fuego y la sangre el Señor Masanori fue herido de muerte.

Dos años han pasado desde el día en el que Eiji fue llevado ante su moribundo padre, para que lo viese por última vez. Aquel hombre convulsionaba y manaba sangre de una inmensa herida en el pecho. Entre escupitajos sanguinolentos logró balbucear las palabras:

¡Vengad me!

Eiji recordó lo dicho días antes, cuando recibió la espada, sobre el ocaso y cortar la cabeza del impío…

Recordó estar de nuevo en el salón de armas de su padre, la tarde lluviosa y el aire ceremonial.

Padre -dijo después de recibir la espada-

Agradezco mucho esta herencia y espero honrar a mi Familia y al Clan con ella, pero padre…

Esta espada no parece ser capaz de cortar la cabeza de un vampiro, su hoja se ve vieja y oxidada.

Esta espada es más de lo que se ve -respondió el padre- su poder no está en su hoja sino en el alma que la habita. Te hablará en sueños y entrará en los sueños de otros, muchos hombres han caído por ella, los demonios la odian porque es capaz de entrar al mundo inferior sin daño alguno y aunque ella no puede luchar en ese mundo, si puede llevar a un guerrero consigo y dotarlo de gran magia y poder en el submundo. Será tu mejor aliada en contra del impío.

Algunos días después los galenos intentan salvar la vida de Masanori pero a pesar de sus esfuerzos, poco pudieron hacer para salvar la vida del regente.

Luego de la muerte de su padre y de recibir la espada, el joven heredero debería entrenar, el dolor y el llanto debían esperar, la espada del sueño no era fácil de utilizar, por tal motivo el joven lobezno debió viajar al Templo de los Sueños durante dos años entrenó con la guía de dos maestros de la magia arcana y la guerra, dos años en el que un régimen de terror se afianzaba en sus tierras.

Un difícil camino se presenta ante el joven, solo su valor le salvará de terribles designios, redimirá el agravio y devolverá al leviatán a su lugar debido.

Eiji: Hijo segundo del Señor Masanori, joven guerrero quien pierde a sus padres y hermano en una cruenta guerra y debe tomar el liderazgo de su Clan, una época convulsa en la que se enfrentará a poderosos enemigos. Con muy poca experiencia pero con una mente brillante, buscará la libertad de los suyos. Le sobrevive su hermana menor a quien protegerá con su vida.

Daichi: Comandante de las Fuerzas Armadas de la Coalición de Clanes. Es la mano derecha del anciano y su brazo armado. Fue el hijo de un poderoso y adinerado hacendado, quien muere en circunstancias sospechosas, toma control de sus bienes y se alía a la Coalición en donde escala rápidamente a posiciones de poder, utilizando el engaño, el asesinato y la intimidación. Es conocido por el uso de la tortura.

La Espada del Sueño: Ancestral sable en el que habita un alma femenina, habla en sueños a sus portadores, posee gran sabiduría, tiende a inducir trances involuntarios a ciertas personas, lo que provoca situaciones apremiantes y algunas veces bochornosas. Se aparece en sueños como una mujer de cabellos de plata y hablar sensual, tiene un sentido del humor difícil de entender, a veces sarcástica y brutal. También posee el poder de entrar y salir del mundo inferior y de otros planos a placer, lo que la convierte en un arma poderosa en contra de la magia obscura.

León Bonet 9/1/17

Para más contenido geek, visítanos en:

Página de Facebook: C506

Grupo de Facebook: C506–Comunidad Geek

Canal de Youtube: C506 Latinoamérica

Twitter: C506 Latinoamérica

También estamos en Instagram y Snapchat.  Mientras tanto, vean este artículo:

(C506) ¡Ya está finalizado el guión de Uncharted y es genial!

Ayudanos a continuar generando contenidos buenos y originales, compartiendo nuestro trabajo

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.