(C506) Festejando el Día del libro

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Hoy, 23 de abril, a nivel mundial se celebra el Día del Libro, el origen de esta celebración se remonta a 1995, cuando la Conferencia General de la UNESCO escogió la fecha para rendir homenaje a los libros y a sus autores, además de la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

El día en particular se eligió debido a que es la fecha en que se conmemoran las muertes de Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare (aunque el murió este día, pero del calendario juliano, correspondiente al 3 de mayo de nuestro actual calendario)

Como todos sabemos, el libro ha sido uno de los vehículos más importantes para la transmisión de datos y uno de los motores de la civilización humana, pero el libro, además de servir para guardar y transferir conocimientos, hechos y cultura en general, también ha sido una puerta a otros mundos, una ventana para vislumbrar ideas, hechos y situaciones fantásticas, entre muchas otras cosas.

Cada persona tiene gustos o necesidades distintas y para cada uno hay una inmensa cantidad de libros que pueden ser de su interés, en mi caso, prefiero los libros de índole fantástica, soy fanático del universo de El Señor de Los Anillos de Tolkien y de la saga de Mundodisco de Terry Pratchet, disfruto enormemente los hermosos libros de Michael Ende, La Historia Interminable o Momo, las Historias de Terramar, de Ursula K. Le Guin o como todo buen geek, seguí Dragonlance de Margaret Weis y Tracy Hickman o los nuevos clásicos como Harry Potter o el Juego de Tronos de George R.R. Martin.

Pero también me encanta el género de terror, larga vida al legado de HP Lovecraft y Edgar Allan Poe, me gustan los clásicos como Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley, Drácula de Bram Stoker, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde y los cuentos de terror de Horacio Quiroga, pero también me vi inmerso en las Crónicas Vampíricas de Anne Rice.

Durante muchos años fui un ávido lector del cuento, desde Jorge Luis Borges a Cortázar, pasando por Gabriel García Marquez o el inalcanzable, en su calidad, Juan Rulfo, con su Llano en llamas, de joven me encantaban el recopilatorio de Seymour Menton “El cuento hispanoamericano”, el divertido Jorge Ibargüengoitia, Benzulul, de Heraclio Zepeda o en mi niñez, la antología compilatoria de la Secretaria de Educación Pública de México “Lecturas clásicas para niños.”

La Ciencia Ficción ha sido mi acompañante fiel toda mi vida, desde los libros de Isaac Asimov, de quien podría enumerar decenas de libros, recuerdo la tetralogía de la Fundación, su Yo Robot, Los Propios Dioses o sus libros de divulgación científica, Philip K. Dick con “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, “Fluyan mis lágrimas dijo el policía” o “El hombre en su castillo”, clásicos como Tropas del Espacio, de Robert A. Heinlein o Estación de Transito, de Clifford D. Simak, Cronicas Marcianas de Ray Bradbury o escritores más actuales, como Orson Scott Card y su saga de Ender o el impresionante Neal Stephenson, con su magistral (y me estoy quedando corto en su descripción) Criptonomicón, Seveneves o La Era del Diamante, sin olvidar al gran creador del Cyberpunk, subgénero de la ciencia ficción, conocido por reflejar visiones distópicas del futuro con tecnología avanzada y bajo nivel de vida, William Gibson y su Trilogía del Sprawl, en particular la bellísima Neuromante.

He leído novelas maravillosas que cambiaron mi vida y me hicieron soñar, llorar, reír o me pusieron a pensar, recuerdo, de bote pronto, el realismo mágico de Gabriel García Marquez y su obra maestra, Cien Años de Soledad o El Amor en tiempos del cólera, Alejo Carpentier y su Siglo de las Luces, Mario Vargas Llosa, que lo mismo tiene grandes novelas o cuentos de enorme calidad; de joven no supe apreciar Pedro Páramo, pero después dimensioné su grandeza y también quise ir a Comala a buscar a mi padre, gocé El Nombre de la Rosa de Umberto Eco y me sentí un mosquetero con Alejandro Dumas, fui un aventurero con Los Tigres de Mompracem y acompañé, de la mano de Emilio Salgari, a Sandokan en todas sus aventuras, Arturo Pérez Reverte me trasladó al Siglo de Oro español con las travesías del Capitán Alatriste.

Conocí futuros distópicos que me hicieron renegar de la naturaleza humana, 1984 de George Orwell, donde no existe la libertad, Farenheit 451, donde leer es la causa de la infelicidad, Aldous Huxley y su Mundo Feliz, la Naranja Mecánica de Anthony Burgess con su Reino Unido sumido en la violencia, la Rebelión en la Granja de George Orwell, con su crítica a los sistemas económicos y a las élites de poder, Kurt Vonnegut con su Matadero Cinco o La Pianola, durante muchos años mi libro favorito.

 Ahora me doy cuenta que, gracias a los libros, he vivido mil vidas y recorrido millones de aventuras, he sido cientos de personas y he muerto muchas veces, he aprendido y sufrido, me he enamorado y he tenido enormes pérdidas, fui rico y varias veces morí de hambre, he estado en cada rincón de la Tierra y viaje al fondo del Mar, di la vuelta al mundo en ochenta días, pero también visité el centro de la Tierra, fui a la luna y a las lunas de Júpiter, viajé a los confines del universo, pero también al mundo sub atómico, participé en guerras y revoluciones, fui miembro de la realeza y también fui un indigente, un mosquetero, astronauta, policía, aventurero, científico, pero también fui una mujer excepcional, me tocó ver la vida desde la perspectiva de asesinos y hasta de animales, me enamoré de Helena de Troya, tardé diez años en regresar a Itaca y todo gracias a miles de páginas impresas.

En un escrito como este, siempre se deja fuera del listado a grandes autores que fueron vitales para mi formación, ¿Dónde quedan Julio Verne, Neruda, Dickens, Kafka, Hemingway, Melville, Benedetti, Dostoyevski, Tolstoi, Truman Capote, Octavio Paz, Camus, Xavier Velasco, Cristopher Marlowe, José Agustín, Parménides Saldaña, Isabel Allende y decenas o tal vez cientos de escritores más, que fueron mis compañeros inseparables por días o semanas hasta agotar lo que tenían que contarme?

Lo único que puedo decir es…gracias, muchas gracias, mi vida no hubiera sido la misma sin ustedes.

¿Cuáles son tus libros y escritores favoritos? Coméntanos.

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