(C506) Guía para entender la Situación política-militar en Star Wars

Ayudanos a continuar generando contenidos buenos y originales, compartiendo nuestro trabajo

Antes del estreno de Star Wars: Episodio VII – El Despertar de la Fuerza (Star Wars: The Force Awakens), muchos fans tenían un montón de interrogantes sobre la historia, y una de ellas se podía enunciar de la siguiente forma.

Sí en el final de Star Wars: Episode VI – El retorno del Jedi (Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi) el régimen del Imperio Galáctico había sido derrocado por las fuerzas rebeldes y se había restablecido la República Galáctica, ¿contra quién lucharían los Jedis y sus aliados en la nueva secuela?, ¿Cuáles serían los bandos en el nuevo conflicto que se indudablemente centraría la acción en la película por estrenar de la saga?

Como por los tráilers se apreciaba la presencia de los Stormtrooper (los soldados de las tropas de asalto imperiales), y en vista de que el Imperio había sido derrocado y destruido por las fuerzas rebeldes republicanas victoriosas en la guerra civil, muchos (entre ellos yo) presumían que los restos de las fuerzas imperiales se habían reagrupado para luchar contra la Nueva República Galáctica, y que ahora eran ellos los rebeldes que luchaban contra el nuevo gobierno de la Republica; sin embargo, cuando se empezó a ver que se referían a los “buenos” (los Jedis y compañía) como la “Resistencia”, nos entró algo de confusión, pues sí el gobierno de la Nueva República estaba formado por los antiguos rebeldes contra el Imperio… ¿Cómo podían ser resistencia a su propio gobierno?

Aunque las dudas quedaron parcialmente aclaradas al ver la película, es normal que muchos seguidores de la saga (tanto fanáticos de toda la vida como recién llegados a la afición por el universo de Star Wars) estén algo perdidos en una situación política y militar que puede resultar confusa sí no has seguido toda la saga y no has prestado atención a todos los entresijos de la política galáctica, o incluso sí se te ha olvidado algún dato. Para eso he escrito éste artículo a manera de guía, especial para no iniciados, pero también para algún iniciado despistado u olvidadizo:

  • Antigua República Galáctica: los Jedis en el Gobierno y el Lado Oscuro en la Rebelión.

Palpatine, último Canciller Supremo de la Antigua República Galáctica, y Emperador del Imperio Galáctico.

En la historia que se narra en la segunda trilogía por orden de producción (y que por tanto es la precuela de la trilogía original, la primera en ser producida); los “buenos” estaban en el gobierno, y los “malos” eran los rebeldes. Esa trilogía que estaba compuesta por Star Wars: Episodio I – La Amenaza Fantasma (1999), Star Wars: Episodio II – El Ataque de los Clones (2002), y Star Wars: Episodio III – La Venganza de los Sith (2005); nos contaba la historia del declive y la caída definitiva de la República Galáctica, posteriormente conocida como la Antigua República.

Emblema de la República Galáctica.

La  Antigua República tenía como sistema de gobierno una República constitucional, de tipo Parlamentario; el Jefe de Gobierno (el gobernante) de la República Galáctica era el Canciller Supremo, que era elegido por la mayoría de los miembros del Senado Galáctico (el Parlamento o Asamblea Legislativa de esa República). En ese Senado había Senadores representando a todos los sectores de la Galaxia, a todos los planetas o mundos habitados de la Galaxia.

Durante siglos los Jedis habían sido la fuerza militar y policial principal del gobierno central o federal de la República Galáctica, ya que esa República no tenía un Ejército propiamente dicho; aparte de los Jedis el Gobierno de la República también tenía una pequeña fuerza policial paramilitar llamada Fuerzas Judiciales. Los gobiernos autónomos de los diferentes planetas o componentes de la Galaxia también podían tener sus propios Ejércitos.

En ésta segunda trilogía los Jedis luchan para defender o proteger al gobierno de la República; las fuerzas del mal, del Lado Oscuro (con los Sith al frente), luchan contra el gobierno de la República, causando rebeliones separatistas contra ese gobierno defendido por los Jedis.

Sin embargo, los Jedis no sospechan que tienen al enemigo en casa, pues el último Canciller Supremo de la República, Palpatine, es en realidad el líder de los Sith y por tanto el más poderoso enemigo de la República; de forma astuta había conseguido que el Senado destituyera mediante un Voto de Censura al anterior Canciller Supremo y lo eligieran a él (hasta ese momento Senador del planeta Naboo) como nuevo Canciller. Mientras desde las sombras patrocinaba y dirigía a los rebeldes separatistas que se alzaban contra la República, en público usaba esas rebeliones para convencer al Senado para aprobar la creación de un nuevo Ejército de la República, formado por Clones (los precursores de los futuros Stormtrooper). Ese Ejército lucharía bajo el mando de los Jedis contra los rebeldes, hasta que al final de la última película de la trilogía (La Venganza de los Sith) se voltean contra los Jedis, siguiendo órdenes de Palpatine y los exterminan a casi todos; Palpatine también consigue que el Senado lo elija Emperador de la Galaxia, poniendo fin a la Antigua República y sustituyéndola con el nuevo Imperio Galáctico. De esa forma acaba la democracia y comienza la dictadura del Emperador Palpatine.

Como han señalado muchos, es evidente que George Lucas se inspiró en el ascenso al poder del dictador alemán Adolf Hitler para crear la trama política de ésta trilogía; de la forma en que Hitler fue elegido democráticamente para ser el Canciller Federal (Jefe de Gobierno) de Alemania bajo el régimen democrático de la República de Weimar, y ya desde el poder fue destruyendo la democracia y terminó imponiendo su dictadura.

En resumen, aquí los Jedis están con el gobierno y sus enemigos con la rebelión.

  • Imperio Galáctico: el Lado Oscuro en el Gobierno y los Jedis en la Rebelión.

Emblema del Imperio Galáctico.

En la trilogía original, la formada por Star Wars: Episodio IV – Una nueva esperanza (1977), Star Wars: Episodio V – El Imperio contraataca (1980) y Star Wars: Episodio VI – El retorno del Jedi (1983); se describe la historia de la Rebelión contra el Imperio Galáctico.

Emperador Palpatine, con Darth Vader y una formación de tropas imperiales.

Después de varios años desde el derrocamiento de la Antigua República, el Emperador Palpatine ha consolidado su control sobre la Galaxia, hasta llegar al punto de eliminar al Senado Galáctico, el último vestigio de la República. Sin embargo, los que se oponen a su tiranía se han alzado y han iniciado una Rebelión armada contra el Emperador y su gobierno; una rebelión a la que se unirán los protagonistas, comenzando por la nueva esperanza de los Jedis, el joven Luke Skywalker.

Pilotos de cazas del Ejército Rebelde que luchaba contra el Imperio Galáctico, con la princesa Leia, una de los lideres de la Rebelión.

El Ejército Rebelde es grande, pero el Ejército o Armada Imperial es mucho más poderoso; pero finalmente, como es natural, los rebeldes ganan la guerra y derrocan al Imperio. En resumen, aquí los “buenos”, los Jedis y sus aliados, son los rebeldes, y sus enemigos o los “malos” están en el gobierno, en el poder.

Es de hacer notar que la película próxima a estrenarse de Rogue One: Una Historia de Star Wars, también se ubica en éste contexto político y militar, pues ocurre antes de la acción del Episodio IV – Una nueva esperanza (la primera película de la trilogía original) pero muchos años después de la caída de la Antigua República; y narra la peligrosa misión de un grupo de rebeldes contra el Imperio.

  • Nueva República Galáctica, Resistencia y Primera Orden: dependiendo del lugar de la Galaxia, Rebelde o Gobierno.

Emblema de la Nueva República Galáctica.

En la tercera trilogía que ha comenzado con Star Wars: Episodio VII – El Despertar de la Fuerza (2015), la historia da un salto a muchos años después de la derrota y caída del Imperio Galáctico; los rebeldes que lucharon contra el Emperador (muerto al final de la trilogía original) han conseguido formar un nuevo gobierno e instaurar una Nueva República Galáctica.

Emblema de la Primera Orden.

Sin embargo, los restos de las Fuerzas Imperiales se retiraron a unos pocos sectores en los bordes externos de la Galaxia, en los que habitaba una pequeña porción de la población de la Galaxia y donde estaba instalada una porción también pequeña de la industria; el gobierno de la Nueva República renuncia a hacer un intento de liberar esos sectores galácticos, porque el costo en vidas y material sería muy elevado. Así que se establece una especie de acuerdo de paz o armisticio entre esos restos del Imperio y la Nueva República, un acuerdo que permite a los antiguos imperiales conservar esos territorios a cambio de aceptar límites a su armamento, a sus arsenales (un desarme parcial).

En los sectores de la Galaxia que quedaron bajo su gobierno, la Primera Orden ha establecido un “Reino ermitaño”, aislado, y se ha rearmado preparándose para reconquistar toda la Galaxia y derrocar a la Nueva República, y restablecer así el Imperio.

En los lejanos planetas bajo su control, los leales al Imperio establecen su propio gobierno, una dictadura militar que pasa a llamarse Primera Orden; el territorio de la Primera Orden es prácticamente un Rump state (Estado minoritario), es decir, un Estado soberano que es el remanente o residuo de un Estado que alguna vez fue más grande. También se convierte en un “Reino ermitaño”, es decir, un Estado o país aislado del resto del mundo (o en éste caso, del Universo).

Con el paso de los años (como se explica en Star Wars: Bloodline) algunos planetas de la República, partidarios de un gobierno centralizado como el que tuvo el Imperio (porque garantizaba mejor el orden); deciden separarse de la Nueva República y unirse a la Primera Orden. Pero la gran mayoría de los planetas habitados permanecen dentro de la República.

Entonces, ¿la historia de la primera película de la nueva trilogía es la historia de una guerra entre dos gobiernos, el de la Nueva República Galáctica y de la Primera Orden? ¿entre prácticamente dos Estados, países o potencias? La respuesta en principio es No, porque la trama se complica.

Y es que, aunque el gobierno y la mayoría del Senado de la República Galáctica prefieren ignorar el peligro que representa la Primera Orden, la antigua princesa Leia Organa decide formar un nuevo Ejército rebelde dentro de los territorios de la Primera Orden, un ejército conocido simplemente como la “Resistencia”. Esa nueva Resistencia, armada y financiada por Leia y otros políticos y personas influyentes de la Nueva República, lucha contra el gobierno de la Primera Orden desde dentro, en los planetas bajo su control.

La Resistencia formada por Leia lucha contra la Primera Orden en su propio territorio.

En El Despertar de la Fuerza se ve al final que los temores de Leia estaban justificados, porque después de muchos años de rearmarse y dotarse de armas de destrucción masiva, la Primera Orden lanza un devastador ataque contra la Nueva República en un esfuerzo para iniciar la reconquista de toda la Galaxia, para restaurar el Imperio.

De nuevo los creadores de Star Wars parecen haberse inspirado en la historia de Alemania en el siglo XX; la historia de la Primera Orden es parecida a la de Alemania después de la Primera Guerra Mundial, cuando después de su derrota se vio humillada por los vencedores en la guerra, obligada a aceptar reparaciones impagables y límites drásticos a su capacidad militar, a su armamento (lo que a la larga llevaría a Hitler al poder). Y el rearme para buscar venganza y lanzarse de nuevo a la conquista, recuerda también la intensificación del rearme de Alemania después que Hitler llegó al poder para después volver a atacar a sus enemigos y causar la Segunda Guerra Mundial.

En resumen, en ésta nueva trilogía los “buenos” estarían en el poder, en el gobierno, dentro del territorio de la Nueva República Galáctica; pero dentro del territorio de la Primera Orden, son rebeldes, son la Resistencia. Por el otro lado, los “malos” están en el gobierno dentro del territorio de la Primera Orden, pero dentro de la República serían enemigos del gobierno. Y ahora toca esperar a ver cómo queda la tortilla al final, después de tantas vueltas en las que podemos marearnos sí nos despistamos (y todo dependerá de cuanto vayan a alargar la saga); o simplemente limitarnos a gozar de las espectaculares batallas, sin poner cuidado sí en ese momento los Jedis están en el gobierno o en la rebelión…

Otro artículo recomendable en éste sitio:

(C506) Ben Affleck habla sobre la película de Batman

Ayudanos a continuar generando contenidos buenos y originales, compartiendo nuestro trabajo

Deja un comentario