(c506) Marcos Mundstock, genio de la retórica (1942-2020)

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Dentro del repertorio literario de un imaginario mundo, a la vez erudito y bobo, construye metáforas magníficas con equívocos absurdos, se encuentra nuestro compositor favorito, o quizás valga la pena decir, nuestro compositor de mentira, favorito: Johan Sebastian Mastropiero.

 Marcos Mundstock, padre de J. S. Mastropiero, nos presentó la sinuosa y “copiada” vida del personaje con cada una de las exitosas presentaciones de Les Luthiers que han tenido lugar durante más de medio siglo. El personaje, ubicado en una situación disfuncional, con una vida llena de afortunadas contradicciones, es hermano de un mafioso, dueño de un extraño complejo de Edipo y un compositor de des-renombre. Mastropiero, además constituye parte importante del panteón de compositores ficticios de Les Luthiers teniendo dentro de sus éxitos reconocidas piezas como el Bolero “Perdónala” a quien nuestro querido Mastropiero plagió, según las palabras del propio Mundstock, a Günther Frager:

“Fe de erratas: donde dice “de inspiración arrabatada, como otros compositores románticos”, debe decir “arrebatada a otros compositores románticos”, y donde dice “su copiosa producción” debe decir “su copiada producción”. Luego de escuchar el bolero “Perdónala”, el gran compositor Günther Frager le escribió indignado a Mastropiero, acusándolo de haber plagiado un pasaje de su Tercera Sinfonía; la respuesta no se hizo esperar: “Usted me ofende”, dice Mastropiero en su carta; “justamente a mí, que siempre digo que el artista que se apodera de la idea de otro enturbia las aguas del manantial del espíritu”, famosa frase… de Günther Frager

Yuxtaponiendo retórica con música y música con humor, Marcos Mundstock presentaba el grupo Les Luthiers, a quienes dedicó gran parte de su vida, concierto tras concierto; elaboró monólogos como El Psicólogo y divertidos “biólogos” como Esther Píscore. Su amor por la música y por las palabras presentados como uno sólo, fueron para Mundstock una pasión inevitable.

En su catálogo existen otras obras de gran éxito. Está su “Cumbia Epistemológica (dilema de amor)” En la que Mundstock nos presenta una tesis de Mastropiero en donde hace un estudio sobre la epistemología. En su tesis, Mastropiero dice:

 “Cierta vez le encargaron a Mastropiero una partitura para la solemne entrega del Premio de Epistemología de la Universidad de la Sorbona, en París. Mastropiero aceptó, pero, por un equívoco, su obra tuvo más repercusión que la esperada. Le habían encargado una obra para la Sorbona, y Mastropiero entendió ‘para las hormonas’, y en vez de una obertura académica, compuso una cumbia… una cumbia en la que incluyó algunos nombres de filósofos y epistemólogos, que le habían suministrado con el encargo.”

Estas presentaciones, que juegan con lo lógico y lo risible nos presentan también al verdadero Marcos Mundstock, quien fuera realmente en el escenario aquél que nunca pudo ser en la realidad: irónico, afortunadamente contradictorio, maravilloso descompositor de obras musicales, como llamado a alguna obra ficticia de retórica torcida como Tlön o Cierta enciclopedia china que se menciona en “El idioma analítico de John Wilkins”. Ese es el tipo de mundos al que Mastropiero pertenece, el mundo al que Marcos Mundstock quiso pertenecer. Estas tierras, sin embargo, no son del todo imposibles, y es ahí en donde el papel del artista toma un rol: La imaginación, una pluma y la voz son las herramientas que algunos necesitan para alcanzar estos escenarios improbables.

La vida de Marcos se la debió siempre a su voz. Una profunda voz de bajo que entrenó en el arte de la declamación primero como locutor de radio, en sus primeros años. Posteriormente, ya dentro de Les Luthiers. Aunque su trabajo con Les Luthiers es probablemente lo más importante y satisfactorio de su vida artística Marcos también tuvo actividad en el cine, rodó películas de cierta popularidad y algunos programas de televisión. Por supuesto, con su voz, la actuación de voz para doblajes y películas animadas no escaparían en su repertorio.

Durante más de medio siglo de actividad artística con Les Luthiers, Mundstock representó parte de los orígenes del famoso grupo junto con Gerardo Masana, Daniel Rabinovich y Jorge Maronna. Desafortunadamente, estos ilustres nos han ido abandonando poco a poco al pasar el tiempo. El primero: Gerardo Masana en 1973, seguido de Daniel Rabinovich en 2015. El pasado miércoles 22 de abril de 2020 fallece nuestro célebre Marcos Mundstock a los 77 años de edad.

Mundstrock vivirá siempre en la mente de sus seguidores como un amigo de las palabras y la risa. Un amigo del escenario, la música y el humor.

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