Big Mouth un miserablemente divertido viaje a través de la pubertad

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Mi fin de semana fue Netflix & Netflix, escarbando entre la cuasi interminable lista de opciones de recomendaciones una imagen me hizo detenerme por la similaridad con un servidor hace muchos años (en los no-tan-mozos tiempos), la imagen fue esta.

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Paulino en sus 13 años (minus el bigote)

Mi pubertad (como la de muchos) fueron largos años de antipatía, repulsión y mucha pero mucha frustración Big Mouth entra desde su primer capítulo con esta frustración y eterna excitación puberta por absolutamente todo y este camino incomprensible lleno de confusión.

La serie sigue a un grupo de estudiantes de séptimo grado, incluidos los mejores amigos Nick Birch y Andrew Glouberman, a medida que avanzan en la pubertad, la masturbación y la excitación sexual. Actuando como los quintaesenciales “ángeles en el hombro” están los monstruos hormonales; Maurice (quien molesta a Andrew y ocasionalmente a Nick y Jay, y se parece mucho a sátiro griego Pan), y Connie (quien molesta a Jessi y ocasionalmente a Missy). A lo largo de la serie, los niños interactúan con personas y objetos que están personificados de una manera u otra y ofrecen consejos útiles, aunque confusos, en sus vidas saturadas de hormonas, decepciones y pubertad… mucha pubertad, incluido el fantasma de Duke Ellington, una estatua de la libertad acentuada francesa, una almohada capaz de quedar embarazada, e incluso la propia vagina de Jessi.

pOSTERBig Mouth es una producción exclusiva de Netflix y este hecho le da ciertas libertades que se me antojan impensables tanto en televisión abierta como paga, Big Mouth no se deja frenar en ningún momento, representa de manera visceral y sin condescender; la complejidad estúpida de esos años de despertar sexual sin caer en lo sermoneador asimismo la imaginería que emplea es todo menos mojigata, las escenas utilizan de manera contundente y no de manera mojigata con un énfasis en la referencia y no en la vivencia, llegando a tales extremos como uso indiscriminado de drogas por parte de Maury, clara exposición de genitales y sexualidad entre adolescentes (12 o 13 años) y de una amoralidad totalmente creíble en alguien pasando por estos cambios.

Y esto es talvez mi nota alta para Big Mouth, no intenta romantizar el fenómeno del despertar sexual (e intelectual) sino sostiene este espejo descarnado y sin censura de la traumática experiencia de crecer y esto no para simplemente con una eyaculación precoz por “chocar frentes”, Big Mouth intenta profundizar en la pubertad femenina lo cual es arriesgado para un entorno donde la figura de la mujer sigue siendo castigada y en función de los personajes masculinos (ver la Regla de Bechdel) sino que saca sus brios con capítulos dedicados a quitar la imagen de “las chicas del grupo” y darnos personajes con distintas capas de complejidad todo esto de la mano de las escritoras: Kelly Galuska, Emily Altman y Jennifer Flackett.

Big Mouth, como mencionamos anteriormente, es una producción exclusiva de Netflix y está inspirada en las aventuras y desventuras de los productores ejecutivos Nick Kroll y Andrew Goldberg, quienes asumen los alter-egos Nick Birch y Andrew Glouberman.

Andrew and Nick

Hablando de esto, el cast de voces está integrado de buenos talentos que calzan y dan personalidad a sus personajes. Llevando la batuta está el productor Nick Kroll que se encarna a él mismo conocido ya de papeles como Sausage Party, A Good Old Fashioned Orgy y Human Giant, que cual tiene un gran repertorio de personajes a su cargo (Nick, Maurice, Coach Steve, Rick, Lola…), John Mulaney, quien tiene en su espalda 8 años como guionista de SNL, así como apariciones en Ugly Americans, que interpreta a Andrew el irremediable niño que desarrolla antes que los demás y es aquejado por su masturbación crónica e irreprimible eyaculación precoz, Jason Mantzoukas, Jenny Slate y comediante y ganador del Oscar Jordan Peele haciendo la voz de Duke Ellington. Toda esta cohesión entre personas talentosas que se esfuerzan en darle profundidad a sus personajes hacen de Big Mouth una serie disfrutable y a cierta distancia… introspectiva.

En conclusión, Big Mouth presenta una interesante imagen de las vicisitudes propias de dejar la etapa de la niñez pero aún no haber alcanzado la adultez sin llegar a darte un sermón de lo bueno o lo malo, y alejándose de estos conceptos logra una empatía que es muy rara cuando se tocan temas como el descubrimiento sexual y la incapacidad para tener una cabeza fría cuando enfrentado a las circunstancias, las bromas de ceño bajo pululan cada capítulo para nosotros los amantes del humor escatalógico, aunque tiene sus protagonistas muy marcados intenta y en muchos casos logra desviar el foco de atención y deconstruir la estructura obvia de una programa animado de 23 minutos. Big Mouth es disfrutable, tiene cosas que decir y mucho de eso se debe al carácter personal de lo que se está narrando aunado a un sólido cast y equipo de guionistas que parecen navegar hacia un puerto muy similar y especialmente no tomándose muy en serio.

Big Mouth está dispoible en Netflix y el 05 de octubre estrenaron su segunda temporada y cuenta con nada modestos rating por parte de los sospechosos usuales.
RT: 100%
IMDb: 8/10
Google: 94%

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