Reseña de Supergirl: Crudas espaciales, furia contenida y el adiós a la heroína perfecta

La nueva etapa de DC Studios comienza a tomar forma, y la llegada de la prima de Superman a la pantalla grande demuestra que hay mucho más en este universo que las típicas historias de origen. Basada fuertemente en el aclamado cómic Supergirl: Woman of Tomorrow, escrito por Tom King e ilustrado por Bilquis Evely (a quien por cierto se le hace un pequeño homenaje en la cinta), la película se aleja por completo del arquetipo de la superheroína ingenua para entregar a una protagonista cínica, cargada de furia contenida y en plena búsqueda de su lugar en el cosmos.

 

De resacas espaciales y misiones contrarreloj

La historia arranca mostrando a una Kara Zor-El frustrada que, durante su semana de cumpleaños, decide largarse a un planeta de sol rojo. ¿El objetivo? Poder emborracharse y festejar como una persona normal, ya que bajo el sol amarillo de la Tierra el alcohol no le hace ni cosquillas. Es aquí donde la cinta introduce un tono refrescante, exhibiendo a una kryptoniana lidiando con cosas tan humanas como una resaca monumental.

Sin embargo, la fiesta se arruina cuando un ataque sorpresivo deja a Krypto, el icónico superperro, gravemente herido y envenenado. A partir de ese momento, arranca una frenética carrera contra el reloj donde la protagonista tiene menos de tres días para conseguir un antídoto y salvar a su mascota de un destino fatal.

Un villano olvidable pero necesario para el desarrollo de Kara

Si hay algo que la película deja claro es que el villano es bastante olvidable y la trama no gira realmente en torno a él. En la práctica, este antagonista funciona únicamente como un instrumento para que Kara supere su pasado sin volverse ñoña como su primo, y a la vez salve a Ruthie de cargar una losa como la que ella tuvo que cargar tras la destrucción de Krypton. Todo se trata del duro viaje emocional y la catarsis de la protagonista, dejando al malo de turno en un segundo plano.

Aventura espacial al estilo Buck Rogers

Para evitar que la trama se vuelva aburrida teniendo a un ser prácticamente invencible, el guion es inteligente al mantener la acción en entornos que anulan o reducen los poderes de la heroína, ya sea jugando con los soles rojos o el uso de kryptonita. Gracias a esto, la producción se siente menos como una película tradicional de superhéroes y más como una trepidante aventura espacial que evoca la vibra clásica de historias como Flash Gordon o Buck Rogers, pero con una actitud mucho más moderna.

El factor Momoa y el nuevo rumbo del Universo DC

Uno de los puntos más altos y divertidos de la proyección es la participación de Jason Momoa como Lobo. El actor asume el rol del cazarrecompensas czarniano con una naturalidad brutal, brindando una versión en pantalla que le hace total justicia al personaje de los cómics y aporta una dinámica fantástica a la historia. Una representación que no decepciona a los fans de El Maestro Efectivo.

En conclusión, la película brilla al darle otra cara al Universo DC. Logra presentar a una heroína implacable sin caer en el cliché de que los hombres son tontos, lo cual suele ser una forma de escritura floja en los esfuerzos de mostrar personajes femeninos fuertes. Es una propuesta muy sólida que invita a dejar de lado el purismo extremo para dejarse llevar por esta nueva continuidad. Una cinta indispensable para el público que busca una historia con carácter, acción intergaláctica y una protagonista que no teme ensuciarse las manos.

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