Reseña – Rómpete la madre O, mejor dicho, “Rómpetela, Madre”.

Por: Alejandra S. Aldasoro

En México, cuando no te llaman por tu nombre y eres mujer, te dicen Madre. Y no madre en el sentido despectivo -como cuando decimos “esa madre”-, no, en su sentido literal: aquella que ha concebido o parido uno o más hijos.

Así es y principalmente en los centros de salud así nos dicen a todas, porque pareciera que sólo para eso existimos las mujeres, para ser madres. Rompemos a nuestra madre para nacer, nos rompen para procrear y nos la rompemos al parir. ¿Y en el inter? Pues nos la rompemos y, muchas veces (si no es que siempre) nos la partimos más que los hombres por el simple hecho de haber nacido en un país donde la cultura está creada para minimizar al sexo femenino.

La cultura indígena es todavía más tradicional -por no decir machista-, por lo que para muchas, el primer paso para cumplir su sueño es, en ocasiones, romper con el del resto de su sociedad para luego, entrenar, dar el peso y poner cara y cuerpo con los que darán y recibirán los golpes que sí nos son contabilizados en una tarjeta mientras cargamos los que nosotras contamos en silencio y apagamos, muchas veces, con una sonrisa para poder seguir adelante.

Ah, pero arriba del ring, todas -y todos- somos iguales. Y, aunque ponerse los guantes significa darlo todo a partir del primer campanazo, la realidad es que Rómpete la Madre no es un documental deportivo, es una serie de imágenes que demuestran que las mujeres hemos vivido siempre contra las cuerdas aunque apenas hace veintisiete años se nos permitió subirnos de manera oficial al encordado, porque, como dicen en la película: es un deporte que no fue pensado para las mujeres. ¿Y cuál sí?, me pregunto mientras escucho de viva voz las historias de las boxeadoras mexicanas Mariana Caballero (hoy promotora), Ibeth “La Roca” Zamora y Lupe Martínez, y a la italiana Camilla Panatta.

A lo largo de poco más de cien minutos, en ningún momento vemos descansar a nuestras protagonistas. El que sí descansa es el espectador cuando suena una voz en off sin mucho empuje que lo saca a ratos de contexto hasta volver de nuevo a la historia de las pugilistas que inician cada mañana con esa alarma del reloj que funciona como la campana en una pelea que y que aquí les avisa que, aún de noche, su día ya inició.

En Rómpete la Madre no se habla de éxito, aunque varios cinturones lo avalen, aunque en la historia esté presente Juan Manuel Márquez, el propio dirigente del Consejo Mundial de Boxeo, Mauricio Sulaimán, ni cuando comentan cómo se logró la primera cartelera cien por ciento femenina. De lo que sí se habla en el filme es de esfuerzo; en el gimnasio, en las calles, en el ring, en la taquilla, en los patrocinios y, sobre todo, en su casa, porque por si fuera poco, nuestras dos boxeadoras mexicanas en activo también llevan el peso completo que toda mujer carga cuando se convierte en Madre.

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