Por: Jessica Yasmin Bonifacio
¿Quién es el Diablo y por qué Prada?
Este 2026, en medio de la nostalgia del Y2K, el florecimiento del “clean look” y el “old money”, necesitábamos un poco de moda, y eso es lo que el cine hoy nos trae. Moda, un lenguaje visceral y artístico con el cual expresamos al exterior nuestra identidad. No nos da una muestra con maximalismo o “excentricidades”, pero trae a la pantalla algo más que ese look “curado” al que nos estamos acostumbrando.
El regreso de las “Emily” y Miranda Priestly
Regresan las “Emily”, Emily Blunt y Anne Hathaway, Miranda Priestly, Meryl Streep, y claro, el entrañable Nigel, Stanley Tucci; para recordarnos este arte que refleja el espíritu humano en una nueva entrega de “El Diablo viste a la moda”. Por ello, hoy iniciaremos hablando de moda.
Andrea nos recibe con un look que nos recuerda a la agente Gracie Hart, con un estilo despreocupado y ligeramente chic, y, Miranda, ¿qué puedo decir?, siempre icónica. Emily se mantiene como un escaparate andante de marcas de lujo y Nigel abraza una sobriedad clásica impecable.
Una secuela imperdible para los fanáticos
Esta película no busca “reinventar la rueda”, ni es un “pase de estafeta” generacional. Es un recordatorio de que uno vuelve a donde fue feliz, lo que sea que eso signifique para cada uno, y un cierre. Esta entrega nos presenta diferentes situaciones “sensibles”, con las que más de uno de nosotros se identificará, vestidas de “looks” que nos invitan a pensar más allá del canon actual del “clean look”.
Con cameos inesperados y un par de sorpresas que los fanáticos de esta ahora expandida saga adorarán, la secuela es imperdible. En verdad, vayan a verla.


