El fenómeno de los corridos tumbados buscó su lugar en la pantalla grande con Clika, una cinta que promete explorar la escena musical del momento, pero que termina tropezando con una ejecución deficiente y una narrativa plagada de clichés.
Una trama predecible y poco original
La historia se centra en Chito, un joven dedicado a la pizca de duraznos que sueña con el éxito en la música junto a sus amigos. Tras el repentino abandono de su padre y la inminente pérdida de su hogar, el protagonista se ve empujado a tomar malas decisiones para conseguir dinero rápido. La premisa intenta emular de manera evidente el camino trazado por producciones como 8 Mile, pero falla al adaptar este arco al contexto mexicoamericano de California, entregando un relato sin la profundidad ni el impacto emocional de sus referentes.
Un guion con nivel de melodrama televisivo
El mayor problema de Clika radica en su pobre desarrollo narrativo. Lejos de ofrecer un drama cinematográfico sólido, la película adopta un formato idéntico al de los melodramas de la televisión abierta, recordando inevitablemente a programas como La Rosa de Guadalupe. El nivel de las actuaciones es cuestionable y las problemáticas que plantea el guion se resuelven de manera forzada, con situaciones sumamente convenientes que anulan por completo la credibilidad de la historia.
Excesos gratuitos y falta de rumbo
Al involucrarse en actividades ilícitas trabajando como “mula”, el personaje principal sufre una transformación negativa hacia la arrogancia y el descuido personal. Para ilustrar esta caída, la dirección opta por saturar el metraje con escenas de clubes nocturnos y actitudes ostentosas que se sienten totalmente gratuitas. Estos recursos no aportan ningún valor al arco del personaje y parecen estar colocados únicamente como relleno visual y distraer al público de todas las fallas de la obra.
Cabe mencionar que la cinta está producida por la disquera Rancho Humilde, lo que explica la insistencia en glorificar ciertos aspectos estéticos de este estilo de vida. Esto genera un mensaje tremendamente contradictorio: por un lado, la cinta intenta dar una moraleja sobre las consecuencias del dinero fácil, pero por otro, se esfuerza en romantizar el mismo entorno del que pretende advertir.
Conclusión
Al final, la película no logra sostenerse ni como un drama de superación creíble ni como un buen retrato del movimiento musical que intenta aprovechar. Viendo las carencias narrativas y técnicas en pantalla, Clika deja la extraña sensación de ser un proyecto superficial que responde más a un peculiar y urgente deseo de gastar y mover fuertes sumas de capital a través de una producción, que a una verdadera intención artística. El resultado es una obra cinematográfica débil que desaprovecha por completo el potencial de su premisa.

Editor para México. No me gusta el aguacate.




