La Odisea es el ambicioso proyecto cinematográfico que adapta la epopeya clásica a la pantalla grande. Condensar una obra literaria tan masiva en una película de tres horas resulta un desafío monumental, pero el resultado final ofrece una experiencia inmersiva que definitivamente da de qué hablar.
La historia clásica con una narrativa diferente
La trama se sitúa tras la caída de Troya. Mientras Odiseo enfrenta su largo e implacable viaje de regreso, en Ítaca se encuentra su esposa Penélope lidiando con los codiciosos pretendientes que buscan el trono. A la par, su hijo Telémaco se embarca hacia Esparta para descubrir qué fue de su padre.
Un acierto interesante de la película es su estructura narrativa. En lugar de ser completamente lineal, adopta una esencia homérica, contando gran parte de los eventos a través de recuerdos y anécdotas de los supervivientes. Es a través de estos relatos que se revela el peso de las decisiones de figuras como Agamenón y el propio Odiseo.
Un elenco que carga con el peso del Olimpo
El reparto cuenta con nombres de peso, incluyendo a Anne Hathaway,John Leguizamo, Elliot Page y Charlize Theron. Sin embargo, quienes realmente sostienen la película son los protagonistas. Matt Damon entrega a un Odiseo imponente; transmite a la perfección a ese héroe respetable que lleva en sus hombros toda la culpa y el castigo por lo ocurrido en Troya.
Por otro lado, Robert Pattinson destaca enormemente como Antínoo, presentando a un villano cobarde, ruin y sumamente odiable. Tom Holland también hace un gran trabajo interpretando a ese Telémaco asustado que se ve obligado a madurar de golpe frente a la adversidad.
El formato IMAX y los claroscuros en pantalla
La experiencia en una sala IMAX resulta espectacular. La película envuelve al espectador sensorialmente, logrando un diseño sonoro y visual inmersivo. Sin embargo, tiene detalles muy propios de su director: la fotografía llega a ser demasiado oscura en ciertas escenas, lo que le resta esa escala de épica que los momentos exigían. Además, el manejo de las peleas no es el más pulido, sintiéndose un tanto caótico y perdiendo impacto en la acción física.
Las grandes omisiones y el misterioso corte extendido
Para mantener el dinamismo y evitar que el público pierda el interés, el guion tomó decisiones drásticas que los puristas notarán de inmediato. Se omitió casi por completo el viaje con los aqueos, y existe una práctica no aparición de los dioses, restándoles esa intervención divina y tangible que tienen en el mito original. Si, Zendaya hace el papel de Atenea, pero digamos que su papel no es el de una deidad sino una representación mental de odiseo.
También se dejaron fuera varias aventuras de Odiseo y su tripulación, además de presentar cambios evidentes en el orden de los sucesos y otras modificaciones. Todo esto se justifica bajo el propósito de darle un ritmo más ágil a la cinta y no hacer que dure cinco horas; aunque, conociendo al director, es muy probable que exista ese corte masivo guardado por ahí.
Conclusión
A pesar de su tono sombrío y las libertades tomadas con el material original, La Odisea es un viaje intenso que merece ser visto en el cine. Funciona no solo como una aventura de supervivencia, sino como una gran alegoría sobre la caída de los imperios. Sus tres horas de duración fluyen adecuadamente, demostrando que la historia clásica sigue siendo tan cautivadora en la actualidad como lo fue en la antigüedad, si saben cómo contarla.

Editor para México. No me gusta el aguacate.






