Reseña de GOAT: Furros y Deportes sí se Pueden Llevar

La nueva apuesta de Sony Pictures llega a la pantalla grande con una historia que mezcla la pasión por el deporte y una buena dosis de humor. En esta ocasión, la distribuidora decidió no vender la película y encargarse directamente de su salida a cines, demostrando que aprendió su lección tras lo ocurrido con las Guerreras K-Pop.

La trama nos presenta a Will Cabrera, una cabra de baja estatura que sueña con jugar en “Los Tornados”, el equipo de Garra-ball (una variante mixta del básquetbol) de su ciudad. A pesar de que los jugadores de esta liga suelen ser animales de gran tamaño, Will logra hacerse viral y ganarse un lugar en el equipo liderado por Jetty, una experimentada pantera que atraviesa su última temporada. A través de este viaje, la cinta se convierte en una historia sobre el trabajo en equipo, la tolerancia y el valor inquebrantable de luchar por los sueños frente a cualquier prejuicio.

El factor Curry: ¿Realmente cambió el juego?

La película cuenta con la producción de Stephen Curry, la estrella de los Warriors. El guion tiene tintes autobiográficos que resaltan la lucha de un jugador pequeño en un mundo de gigantes. No obstante, Curry no fue el pionero; figuras como Penny Hardaway o Muggsy Bogues ya habían demostrado décadas antes que el talento no se mide en centímetros. Además, el título juega con el acrónimo GOAT (Greatest of All Time), lo que se percibe como un autohomenaje un tanto ególatra por parte del productor. Eso sin contar que Will es su versión furra.

Un doblaje con sabor a México

Lo que más destaca para el público local es el trabajo de tropicalización. El doblaje está cargado de “mexicanismos” y chistes que recuerdan a las épocas doradas del doblaje mexicano, como sucedió en su momento con Shrek. Logra una conexión inmediata con la audiencia, aunque cabe mencionar que el lenguaje no es 100% para niños, pues incluye varios juegos de palabras y chascarrillos con un tono más coloquial.

Más allá del protagonista, la cinta cuenta con un reparto de personajes secundarios que enriquecen la dinámica del equipo. Destaca especialmente Drago (originalmente Modo), un dragón de Komodo con un carisma arrollador que se roba gran parte de las escenas cómicas. Por otro lado, la interacción con la veterana Jetty permite explorar el contraste entre la juventud impetuosa y la experiencia de quien ya lo ha ganado todo, aportando un equilibrio necesario a la narrativa. La inclusión de figuras del star talent como Erika Buenfil y Bárbara de Regil en las voces le da un matiz mediático adicional que, gracias a un proceso de postproducción con autotune y ajustes vocales, logra encajar con el tono vibrante de la producción.

En resumen, es una pieza entretenida que brilla en lo técnico y que, pese al egocentrismo de su trasfondo, logra transmitir un mensaje positivo de superación.

 

 

 

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