Por Sunny Cohen
El día 8 de julio, en el centro de espectáculos La Maraka, se presentó Scandal, una banda japonesa de rock/pop formada en 2006. Sus integrantes son: Haruna Ono, voz principal y guitarrista del grupo; Tomomi Ogawa, bajista y corista; Mami Sasazaki, guitarrista principal y corista; y Rina Suzuki, en la batería y coros.
Hicieron temblar los corazones de todo aquel que asistió a este concierto con algunos de sus éxitos, como “Terra Boy”, “Oh! Pretty Woman”, “Yoake no Ryuseigun”, “Shoujo S”, “Love Survive”, “Take Me Out”, “Shunka Sentimental”, “Soundly”, “Eternal”, “Highlight no Naka de”, “Boruka Zutto Harukaze”, “Doukashiterutte”, “Everybody Say Yeah”, “Saishuheiki Kimi”, “Imagen”, “Taiyou to Kimi ga Egaku Story”, “A.M.D.K.J.”, “Scandal Baby”.
Con boletos desde $900 hasta $3000, disponibles en Ticketmaster, podemos decir que fue barato. Pero la pregunta es: ¿en verdad vale la pena pagar por el boleto? Para responder a esta pregunta, te contaremos nuestra experiencia.
Llegar al lugar nos sorprendió por lo pequeño que era para presentar un concierto, aunque a decir verdad, esto lo convirtió en una mejor experiencia, pues no importaba dónde estuvieras o qué boleto hubieras comprado, te sentías cerca de ellas. Además, tenían la comodidad de poder pedir un refresco, una cerveza o algún antojito. En la parte de arriba había mesas y sillas con una vista desde el balcón increíble.
Si eras de los afortunados que decidieron estar enfrente y cerca de ellas, la experiencia seguía siendo muy cómoda, porque a pesar de estar parado entre tanta gente, al no ser tan grande, jamás perdieron el control. Las personas de seguridad siempre mantenían espacio entre una y otra persona, haciéndote sentir muy cómodo y libre de bailar. Sin embargo, en algunos momentos sí sentías que todos empujaban, pero eso es algo normal en los conciertos.
La pantalla fue desaprovechada, no hubo cambios en ella, y ellas por su parte nunca cambiaron de vestuario. En todo momento se sentía la misma vibra, sin importar la canción que estuvieran tocando. Esto me hace pensar si su gira es extenuante y están un poco cansadas, o si el manager no hizo su trabajo. Pero en ocasiones, eso ni siquiera importa.
Las luces o cualquier cosa que puedan utilizar para que el show se vea impactante termina siendo insignificante cuando el talento se desborda de sus almas y logran conectar con el público. Y creo que el éxito de un evento como este es sostenido por aquello que te ofrecen a ti como espectador, que te haga sentir que vale la pena pagarlo. Pero al final, es la conexión que tienes con el artista y lo que él te entrega más allá de su talento lo que puede tocar tu alma y tu corazón.
Este día, al voltear alrededor y ver la cara de cada una de las personas que asistieron, se notaba satisfacción, alegría y una plenitud increíble e indescriptible. Aquello que sintió cada una de las personas que asistieron fue una experiencia que nunca olvidaremos. Y es que, al final, no importa si eras fan o no de este grupo, pues no necesitabas saberte las canciones para disfrutar del show.




