Para ser una comedia negra, “Sobriedad: Me estás matando” está muy descolorida

La idea de abordar la sobriedad con humor negro suena bien, pero esta película se queda muy corta. Para ser una comedia negra, está sumamente descolorida. Se nota que el guion tiene miedo de incomodar de verdad y, en ese afán de no pasarse de la raya, termina entregando una historia tibia que no logra ser ni ácida ni profunda.

Las actuaciones son uno de los puntos más flojos. El elenco se siente tieso y nada natural, lo que hace imposible conectar con lo que pasa en pantalla. No hay manera de sentir empatía por los personajes; son tan planos que ni siquiera se llega a ese punto de disfrutar odiarlos. Simplemente resultan indiferentes, lo cual es lo peor que le puede pasar a una historia de este tipo.

En cuanto a la música, se incluye trabajo original de Chetes, pero se siente fuera de lugar. Las canciones parecen ir por un camino y la narrativa por otro, creando una distracción innecesaria.

Al final, lo que le falta a la producción es agallas. Cada vez que la trama se acerca a algo crudo o realmente interesante, prefiere dar un paso atrás para no molestar a nadie, convirtiéndose en una experiencia gris y bastante olvidable.

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