Por Eder Valadez
No te olvidaré (Reminders of Him) es una película de drama romántico dirigida por Vanessa Caswill, basada en la exitosa novela de Colleen Hoover. Está protagonizada por Maika Monroe como Kenna, una joven recién salida de prisión tras haber sido acusada de provocar el accidente en el que murió su novio, y Tyriq Withers como Ledger, el mejor amigo del fallecido.
La verdad es que yo de esta película no esperaba demasiado. No he leído ninguna novela de Colleen Hoover, pero sí he visto adaptaciones de sus libros como la polémica It Ends with Us y Regretting You, así que imaginaba algo bastante similar: situaciones moralmente ambiguas, personajes que toman decisiones cuestionables y conflictos que no tienen consecuencias reales. Y, en esencia, eso fue justamente lo que encontré aquí.
Una adaptación que se siente incompleta
No puedo juzgar del todo la historia porque no he leído la novela. Como pasa con muchas adaptaciones literarias, la película se siente incompleta. Hay momentos en pantalla donde parece evidente que existe más contexto del que se nos está mostrando. Un ejemplo curioso es un chiste recurrente relacionado con una paloma; aunque en la película se explica su origen, da la impresión de que en el libro tiene mucho más peso o significado, como si nos estuviéramos perdiendo la parte realmente memorable de ese detalle.
Pero si juzgo la película únicamente por lo que presenta en pantalla, el problema principal está en el guion. Se siente incompleto y, en lo personal, nunca logré empatizar con los personajes. Esta definitivamente no es la misma Maika Monroe que vimos en Longlegs. El cambio de tono entre ambos proyectos es tan drástico que la actriz parece un poco fuera de lugar aquí, en vez de probar su rango. Su interpretación carece del carisma necesario para sostener a la protagonista; durante buena parte de la película transmite una mirada perdida. Eso sí, en las escenas más dramáticas logra cumplir con lo que se le pide.
Personajes y conflictos cuestionables
El personaje de Kenna también se siente limitado. Es una protagonista construida como “perro de un solo truco”: una chica edgy que odia la música y cuyo único objetivo es volver a ver a su hija. El problema es que nunca vemos realmente el peso de los siete años que pasó en prisión. Siete años es muchísimo tiempo y la cárcel suele ser una experiencia profundamente traumática. Sin embargo, el personaje parece casi intacto por la experiencia, más allá de detalles superficiales como nombrar a su gata en honor a una de las reclusas.
En general, los personajes secundarios tampoco ayudan demasiado. Muchos aparecen solo para cumplir una función específica dentro de la trama y después desaparecen sin mayor impacto. Pero hay uno que sí me dejó una sensación bastante incómoda: Lady Di, una vecina de Kenna que es una niña con síndrome de Down. Su papel parece funcionar únicamente como alivio cómico. Su presencia está diseñada para que el público se ría de ella y no con ella, lo cual se siente bastante cuestionable.
El romance central y el “chapulineo”
Y luego está el romance central, la relación entre Kenna y Ledger. Honestamente, nunca entendí por qué ocurre. Kenna era la novia del amigo fallecido de Ledger, y aun así la película decide construir un romance entre ellos sin que realmente se sienta justificado. Es un “chapulineo” que literalmente trasciende la muerte, y el guion nunca logra hacerlo creíble. De hecho, los personajes que parecen tener más sentido común son los abuelos de la hija de Kenna, pero la película insiste en retratarlos como los antagonistas de la historia.
Al final, nada terminó de encajar para mí. Ni los personajes, ni sus decisiones, ni el rumbo emocional de la historia. Y como si fuera el toque final, la película cierra con un cover lo-fi de Yellow de Coldplay, lo cual se siente como la cereza en el pastel de una experiencia que intenta parecer más profunda de lo que realmente es.
Por momentos la película parece querer apoyarse en una cinematografía interesante, con algunas escenas visualmente atractivas, pero ese intento se pierde rápidamente. El resultado es una historia que quiere ser intensa y emotiva, pero que termina sintiéndose vacía.